Centroamérica  y República Dominicana, marzo 2014. La neuropatía diabética periférica es un daño que ocurre en los  nervios debido a los altos niveles de azúcar
en la sangre provocados por la diabetes  y afecta a un 50% de las personas con esta enfermedad.

Así lo reveló el estudio “Avances en la epidemiología, patogénesis y manejo de la neuropatía diabética periférica” realizado por el médico británico Solomon Tesfaye y publicado en la revista Diabetes.

Las lesiones asociadas a la neuropatía diabética son causadas por una disminución del flujo sanguíneo y por los altos niveles de azúcar en sangre, lo que ocurre sobre todo, cuando el paciente no está controlado. El daño a nivel neurológico es visible entre 10 y 20 años después del diagnóstico de diabetes.

El paciente puede sentir dolor y algunos síntomas asociados como hormigueo y adormecimiento, así como pérdida de sensación en las manos, brazos, piernas y pies lo que sin duda afecta la calidad de vida.  Estos síntomas describen lo que se denomina dolor neuropático que es producido por un mal funcionamiento de los nervios que generalmente se agudizan en la noche perturbando el sueño, lo que podría generar en el paciente depresión o ansiedad, ante la reducción de las habilidades para realizar las tareas diarias.

El paciente puede recibir alivio

El enfoque actual de tratamiento para la neuropatía diabética, sugiere como primer paso la realización de un examen físico para evaluar la función motora y la sensibilidad de brazos y piernas. Este examen debe incluir la inspección de pies, evaluación de los reflejos y la respuesta sensitiva a la vibración o al roce, ya que algunos pacientes sienten dolor y otros no.

Adicionalmente y con el fin de controlar el dolor en los pacientes, el Panel de Expertos del Consenso de Neuropatía Diabética de Toronto, recomendó el uso de medicamentos que actuaran sobre el sistema nervioso central, entre los que cita como fármacos de uso prioritario la pregabalina, cuyo nombre comercial es Lyrica® de Pfizer.

Este tratamiento es capaz de controlar el dolor originado por el daño que produce la neuropatía diabética gracias a que, por su mecanismo de acción, permite modular la actividad de los neurotransmisores (sustancias químicas que permiten a las células comunicarse entre sí), controlando así los impulsos nerviosos, que son interpretados en el cerebro como dolor.

Se estima que para el 2030 la cantidad de personas con diabetes en el mundo será de 472 millones y de esa cantidad 236 millones sufrirán algún tipo de neuropatía, lo que representa un costo muy alto para los sistemas de salud. Por ejemplo en los Estados Unidos, el costo total asociado a la atención de las neuropatías es de 10.9 billones de dólares al año.

Si a lo anterior se suman los principales factores de riesgo para desarrollar neuropatía diabética como mal control de la glicemia, la edad, presión alta, obesidad, tabaquismo, triglicéridos elevados, así como la duración de la diabetes desde el momento en que se diagnosticó, se plantea un importante reto para los sistemas de salud, médicos y la sociedad, al ser la neuropatía el síndrome más común entre los diabéticos.