Resulta imprescindible mantener esta costumbre, sin perder el sentido original de la
misma. Por ello, es trascendental evitar que se convierta en ocasión de incinerar basura y desechos. Debemos preservar esta tradición, resguardando el patrimonio cultural, pero sobre todo el ambiente. Ambos son parte de nuestra herencia.

En esa línea, el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN), el Ministerio de Cultura y Deportes (MICUDE) y el Instituto Guatemalteco de Turismo (INGUAT), conscientes de la importancia de la conservación de las tradiciones que forman parte del patrimonio cultural del país, así como de la necesidad de trabajar porque los guatemaltecos vivan en entornos más sanos y seguros, ofrecieron de manera conjunta la conferencia interinstitucional denominada “Conmemoración de la quema del diablo con responsabilidad ambiental”.

Durante una conferencia de prensa, técnicos del MARN hicieron una presentación
relacionada con la evolución y cambios que la quema del diablo ha tenido con los años, específicamente que en sus inicios existía un reducido número de fogatas realizadas únicamente para acompañar los rezos, los materiales que entonces se empleaban eran naturales (pasto, hojarasca, chiriviscos o residuos agrícolas) y cuya combustión únicamente generaba dióxido de carbono, un gas no tan nocivo.

Sin  embargo, el incremento exponencial de habitantes que ha tenido el país en las
últimas décadas, el número y magnitud de los actuales fogarones, así como el uso de
nuevos residuos  proveniente productos desechables (plásticos, duroport, llantas), ha generado la combustión de dióxido y monóxido de carbono, dióxido de azufre, material particulado, metales pesados, dioxinas y furanos, todos ellos gases de efecto invernadero que afectan gravemente el ambiente, los recursos naturales y la salud de todos los seres vivos.

Entre los eventos ambientales asociados a la quema del diablo pueden citarse:

· Contaminación de aire, suelo y agua.

· Generación de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático

Efectos negativos a la salud en el corto, mediano y largo plazo como: ardor de ojos, irritación en las vías respiratorias y exacerbación del asma, enfisema pulmonar, cáncer, disrupción endocrina, espina bífida, malformación y alteración neuroconductuales. Dado que aún prevalece la práctica de quemar residuos con alto nivel de toxicidad, en ocasiones por desconocimiento, el MARN, el MICUDE, el INGUAT y el CBM, recomiendan el uso de las piñatas para la celebración de esta tradición; invitan a reciclar el papel, vidrio y plástico; y exhortan a no quemar los siguientes materiales: PVC, plástico, duroport, mantas vinílicas, aerosoles, vidrio, aceites y lubricantes, solventes, punturas, papeles de baño, colchones, llantas o cualquier otro desecho.