El acné puede clasificarse según el tipo de las lesiones distinguiendo inflamatorias y no inflamatorias. Dentro de las no inflamatorias se incluyen los comedones cerrados y abiertos, puntos negros y entre las inflamatorias están las pápulas rojizas, pústulas, nódulos y quistes.

Estas dos últimas son las más importantes pues, en su evolución, pueden dejar al manipularse  cicatrices residuales, que son las secuelas más importantes del acné.

La clasificación puede ser

Acné leve.
Acné moderado.
Acné severo.
Acné muy severo.

El tener acné no es sólo un problema de la piel, sino también uno emocional debido a que las erupciones son visibles y pueden provocar sentimientos negativos. Sin embargo, es posible deshacerse del acné, a pesar de que puede tomar algún tiempo.

Contrario a la creencia común, el acné no es causado por falta de higiene. Por lo general se desencadena por los cambios hormonales propios de la pubertad, que generan más grasa en las glándulas sebáceas. En promedio, uno de tres adolescentes tiene un problema de acné que puede requerir tratamiento.

Para la mayoría de la gente el acné desaparece después de la pubertad, pero gente de todas las edades puede tener acné. Muchas mujeres pueden tener acné temporalmente antes y durante la menstruación ya en edad adulta. También puede presentar síntomas similares al acné por algunos medicamentos, como los esteroides, o al trabajar en ambientes húmedos y cálidos.

Puesto que existen diferentes tipos de acné es importante obtener un diagnóstico dermatológico y el tipo correcto de tratamiento con una evaluación medica profesional.

Evelyn de López
MASHKI clínica Estética Láser