La iluminación es considerada uno de los elementos más importantes en el punto de venta, porque cumple con la función de orientar y facilitar la localización de los productos.  Iluminar su negocio de forma correcta, puede incrementar el tráfico de clientes, las cifras de ventas y sobre todo la permanencia por parte de los consumidores. La iluminación puede modificar el estado de ánimo de las personas y por lo tanto, incentivar a la compra.

En la actualidad, los proyectos de iluminación comercial con tecnología LED han tomado mayor fuerza, debido al ahorro energético que estos generan y han logrado sustituir de forma más sostenible a los clásicos halogenuros metálicos y alógenos que, si bien conseguían resaltar los productos con mucho brillo, lo lograban a costa de un elevado consumo de energía y calentamiento excesivo de bombillas. Otras ventajas que brinda la tecnología LED para los comercios son: bajo costo de mantenimiento, mayor vida útil de las fuentes de luz, mayor confort visual para las personas que están bajo ese suministro y mejor control del haz de luz, que permite dirigir la luminosidad al espacio que se desea.

Los expertos de Sylvania, empresa líder en el desarrollo de soluciones profesionales de iluminación, aconsejan tomar en cuenta los siguientes factores a la hora de realizar un proyecto de iluminación comercial:

Seccionar el establecimiento

Las luminarias para un establecimiento comercial deben ser instaladas de acuerdo a cada una de las áreas del mismo. Deben ser acentuadas de forma diferente en los escaparates, los colgadores, los estantes, las mesas centrales, los depósitos, probadores, caja y en el mostrador, ya que cada uno debe tener su personalidad, para lograr la iluminación adecuada de acuerdo a sus necesidades y funciones.

Antes de realizar una inversión en iluminación hay que tener en cuenta la cantidad de zonas a iluminar, pues debe existir diferencias de calidad de luz entre secciones, así como el tipo de luminarias a emplear; por ello, seccionar las áreas ayudará a definir las necesidades lumínicas de forma general e individual.

Valorar los consumos de energía

El consumo de energía eléctrica supone una de los gastos más elevados de los pequeños comercios, que a su vez dependen del tipo de servicio que se presta, los horarios de apertura y el tamaño del establecimiento. La iluminación representa generalmente un alto porcentaje del consumo junto con la climatización o uso de aire acondicionado. La sustitución de la iluminación tradicional a LED conlleva ahorros importantes, que dependerán del tipo de lámpara sustituida. Un 80% cuando se sustituyen por las antiguas lámparas incandescentes o halógenas, y del 50% en lámparas compactas de bajo consumo. La iluminación eficiente, si bien requiere un adecuado análisis profesional, es una medida sencilla de implementación que requiere una inversión baja-media. Además de ahorrar en consumo eléctrico, la tecnología LED permite economizar en aire acondicionado, debido a que desprende menos calor que los antiguos sistemas de iluminación.

Estudiar la tonalidad cromática

Otro factor importante es fijarse en la calidad de la reproducción cromática que una lámpara puede ofrecer. Esto se puede conocer gracias al CRI o índice de reproducción cromática, el cual sirve para medir la capacidad que una fuente luminosa tiene para reproducir fielmente los colores de varios objetos en comparación con una fuente de luz natural o ideal. Cada zona a iluminar necesita in CRI diferente, en el caso de una tienda de ropa donde es vital la fidelidad de los colores de las prendas, puede necesitar un CRI muy alto de 80 a 90, mientras que un pasillo permite un CRI de valor 40.

Cabe señalar que la mala calidad de reproducción cromática puede distorsionar y envejecer los productos, lo cual produce rechazo a la compra por parte del cliente. Por ello, las soluciones LED resultan ser un buen aliado, gracias a su índice de reproducción cromática, por lo general, superior a 80.

Evaluar la temperatura del color y ángulos de apertura

La temperatura del color nos permite elegir entre luz cálida (amarillenta) natural (blanca) o fría (azulada). El ángulo de apertura también es importante, ya que las lámparas emiten la luz en un haz que tiene un ángulo de apertura desde 15° a 360°. Los ángulos pequeños emiten la luz más “densa”, y se suele utilizar en zonas estrechas o con muchos puntos de luz, y también cuando queremos resaltar un objeto o zona. Existen dos variables que nos sirven para elegir un ángulo de apertura: el tamaño del objeto que se va a iluminar y la distancia que existe hacia la fuente luminosa. Entre más grande es el objeto a iluminar, mayor es el ángulo que necesitamos para iluminarlo; pero entre mayor sea la distancia entre el objeto y la fuente luminosa, menor es el ángulo necesario para iluminarlo.

Considerar las soluciones de regulación

Los sistemas de regulación y control ayudan obtener un mejor aprovechamiento de la energía consumida, reduciendo los costes energéticos y de mantenimiento. Gracias a que apagan, encienden y regulan la luz según interruptores, detectores de movimiento y presencia, células fotosensibles o calendarios y horarios preestablecidos.

En este contexto, Sylvania ofrece SylSmart, una solución inteligente que utiliza la última tecnología para detectar la presencia humana y los niveles de luz natural, ajustando los niveles de la luz artificial para que coincida perfectamente con las necesidades. Las áreas ocupadas como los pasillos y estantes se mantendrán bien iluminados, mientras que las áreas más desocupadas, como los depósitos y las esquinas menos utilizadas se atenuarán automáticamente con el tiempo para ahorrar energía.

Prever costes de mantenimiento y conservación

El paso del tiempo hace que disminuya la eficiencia energética de la iluminación, así que todas las lámparas tienen una duración que se mide en horas de vida y se puede apreciar cuando baja la calidad de luz que emite, la intensidad de la misma o porque en cualquier momento puede fundirse al haber llegado al cupo de horas garantizado. De ahí, la importancia del mantenimiento, el cual consiste básicamente en la limpieza de las luminarias, la sustitución de lámparas y la revisión periódica del estado de los distintos componentes de la instalación.