Fue una jornada larga, intensa, llena de atractivos y sobre todo histórica para el automovilismo guatemalteco que celebró la primera carrera nocturna de la historia en la que la tripleta integrada por Marcos Reichert, Juan Diego Hernández y el tico Mauricio Hernández se llevaron un triunfo que no solo fue fruto de su talento, sino de una estrategia bien planificada.

Las Tres Horas Nocturnas, primera fecha de la Copa Toyota Yaris Castrol 2018 se constituyó en un evento de un gran nivel por la presencia de muchos pilotos experimentados, entre los que sobresalieron varios costarricenses, mientras que el público se la pasó de maravilla, ya que además de una carrera emocionante, pudieron vivir una experiencia única.

Desde el viernes, el ocaso y la noche dieron un espectacular marco ya que los autos pasaron de salir con luz normal a la noche total y eso le dio el toque especial al evento sabatino, ya que la largada, con la tripleta ganadora saliendo en pole position, se dio con un sol que cubría de un tono naranja la pista y con un marco de aficionados que no se veía desde hace varios años.

Reichert largó primero en el auto 111 y con una gran salida mantuvo controlado al auto 11 pilotado por Juan Pablo Rodas, y a partir de ese momento comenzó a tejer la victoria, ya que se mantuvieron en la mayor parte de la carrera de tres horas en la punta y sus dos paradas fueron perfectas y en el tiempo ideal para evitar los embates de equipos liderados por Andrés Lush Saravia, Adolfo el Pato Castillo, Cristian Saravia, entre otros que tuvieron una buena combinación de talentos.

Fue clave también el abandono del auto comandado por Freddy Bressani que tuvo problemas desde las clasificaciones y no tuvo con que pelear, por lo que tanto Gustavo Castañeda como Yuri Monroy no tuvieron armas para ser más competitivos.

La primera parte de la carrera, con la primera parada para cambiar pilotos transcurrió de forma normal, pero una bandera roja por un despiste en la curva Castrol, una de las más peligrosas, no solo detuvo la carrera sino condicionó a los punteros ya que se juntaron y eso fue clave para la competencia.

Al llegar a la segunda parada, en la que se cambiaron los neumáticos delanteros, se repostó gasolina y se cambió piloto, la mejor parte la sacó el equipo de Reichert que no soltó jamás la punta hasta que el tico Mauricio Hernández cruzó primero la meta y celebró a lo grande en la recta principal con bandera a cuadros en mano y la alegría de sus compañeros de equipo.

Hay que destacar el segundo lugar del equipo liderado por Cristian Saravia junto a José Montalto y Andy Bruna que eran favoritos al iniciar la carrera, así como el tercero del conjunto que comandó Andrés Lush Saravia que se hizo de la tercera posición luego de una remontada épica en la que sobrepasó al auto liderado por César Marroquín y manejado en ese momento por Rodrigo Castillo.

Mucha emoción, muchos nervios principalmente en las paradas en pits, pero lo 51 pilotos que vieron acción salieron satisfechos de una prueba extenuante y que marcó no solo a pilotos, sino a los fanáticos que llenaron el Autódromo Pedro Cofiño.