Es una imagen de lo más impresionante: dos mares, el Báltico y el Mar del Norte, dos masas de agua de proporciones colosales luchando la una contra la otra, sin mezclarse.

 Sus diferencias son tantas que crean una barrera entre sí, visible a simple vista. No es difícil imaginar que dos mares de procedencia tan distinta no puedan fundir sus aguas y permanezcan en contacto, pero diferenciados constantemente durante meses y meses, ¿no? Pues no. En realidad, el fruto de esta diferencia de masas no está en los dos mares. Y aunque es cierto que el agua no se mezcla tan fácilmente, al final, el tiempo lo arregla todo.

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el Golfo de Alaska es un lugar donde la presencia de las aguas procedentes de dos mares, el Báltico y el Mar del Norte, provoca un fenómeno inusual. Sus aguas son tan distintas que chocan en su naturaleza, sin llegar a mezclarse. Por eso, las dos aguas de estos mares, en algunos puntos, llegan a verse enfrentadas, como si fuesen dos aguas con colores distintos. Teniendo en cuenta este (bonito) mito, ahora vamos a explicar lo que ocurre en realidad. Lo que se puede ver en vídeos como el de más abajo es la imagen de un barco navegando por encima de un eddy. Los eddies son remolinos generados por las corrientes y la convección oceánica. Son motores naturales que distribuyen las aguas y los sedimentos. Los eddies producen zonas más ricas y afloramientos naturales de nutrientes en ciertas zonas debido a la dinámica oceánica. Estos eddies, o remolinos, tienen cientos de kilómetros de diámetro. Son visibles, incluso, desde el satélite.

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