El cáncer de mama aun cuando es considerado como una enfermedad del mundo desarrollado, el 69% de las defunciones se registraron en los países en desarrollo. La baja tasa de supervivencia observada en estos últimos países puede explicarse  principalmente por la falta de programas de detección precoz que hace que un alto porcentaje de mujeres acudan al médico con la enfermedad ya muy avanzada o metastásica, pero también por la falta de servicios adecuados de diagnóstico y tratamiento.

Por su parte, la diferencia que existe en la incidencia (número de casos nuevos) en los países desarrollados y los que están en desarrollo, está influenciada por los efectos de la alimentación como el sobrepeso y la obesidad, la mayor edad del primer embarazo, el menor número de partos y el acortamiento de la lactancia. Además, la creciente adopción de modos de vida occidental en los países de ingresos bajos y medios es un determinante importante en el incremento de la incidencia de cáncer de mama.

También los antecedentes familiares de cáncer de mama ejercen influencia, ya que pueden multiplicar el riesgo por dos o tres. Algunas mutaciones, sobre todo en los genes BRCA1, BRCA2 y p53, se asocian a un riesgo muy elevado de ese tipo de cáncer. Sin embargo, esas mutaciones son raras y explican solo una pequeña parte de la carga total de cáncer mamario.

Es por lo anterior, que cada vez es más relevante la educación, diagnóstico temprano y tratamiento de una enfermedad, que de acuerdo al Centro Nacional de Epidemiología de Guatemala,  registró en el 2008 una prevalencia de 40 casos de cáncer de mama que aumentó a 60 en el 2014.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), las estrategias de detección precoz recomendadas para los países de ingresos bajos y medios son el conocimiento de los primeros signos y síntomas así como el autoexamen de mama, por ello la OMS promueve el control de esta enfermedad en el marco de los programas nacionales de lucha contra el cáncer, integrándolo en la prevención y el control de las enfermedades no transmisibles.

Por tanto, es necesario lograr un balance adecuado entre las acciones en torno a la promoción de la salud, prevención, detección, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación, a fin de mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familiares, reducir la carga de esta enfermedad y enfrentar la tendencia ascendente de algunos factores de riesgo.

Cáncer de mama metastásico

La razón principal por la que el cáncer es tan grave es por su capacidad para extenderse en el cuerpo. Las células cancerosas pueden diseminarse localmente al moverse dentro del tejido normal circundante. El cáncer puede también extenderse regionalmente, a los ganglios linfáticos, a los tejidos o a los órganos cercanos. Y se puede extender también a partes distantes del cuerpo. Cuando sucede esto, se llama cáncer metastásico.

En el caso de las mujeres diagnosticadas en etapas tempranas del cáncer de mama en Centroamérica y Caribe, entre un 5 y 20% progresa a enfermedad metastásica en donde la media de supervivencia después del diagnóstico es de tan sólo 3 años, razón por la cual el objetivo actual de tratamiento es prolongar la sobrevida libre de progresión y mantener la calidad de vida.

Ante este panorama, Guatemala se convirtió en un país más de Centroamérica en obtener la aprobación de IBRANCE, medicamento que en combinación con Letrozol, demostró prolongar significativamente la sobrevida libre de progresión en pacientes postmenopáusicas con un subtipo de cáncer de mama muy frecuente, conocido como receptor de estrógeno positivo HER2 negativo, metastásico, lo que representa un avance significativo en terapias de primera y segunda línea desde la aprobación de Letrozol hace más de 10 años.

IBRANCE es el primer y único tratamiento aprobado en Guatemala de una nueva clase terapéutica de blanco específico, capaz de inhibir de modo selectivo las quinasas dependientes de ciclinas (CDKs) 4 y 6 para detener la progresión de la célula de la fase G1 a la S del ciclo celular y bloquear la proliferación de las células tumorales.

Las dos opciones de combinación para IBRANCE (Palbociclib+Letrozol y Palbociclib Fulvestrant), se encuentran recomendadas en importantes Guías para el tratamiento del cáncer como National Comprehensive Cancer Network.

  • Palbociclib más letrozol es recomendado para el tratamiento de primera línea en mujeres post menopaúsicas HR+, HER2- con cáncer metastásico de mama.
  • Palbociclib más fulvestrant está recomendado para mujeres con cáncer de mama metastásico HR+, HER2 que han progresado a una terapia endocrina previa.

Actualmente no hay una cura para el cáncer metastásico de mama, por lo tanto el tratamiento actual se enfoca en el control de la diseminación de la enfermedad, de tal manera que contar con la disponibilidad de nuevos medicamentos con demostrada eficacia, se considera como un avance importante para mejorar las opciones de supervivencia libre de progresión de la enfermedad para las mujeres que presentan cáncer de mama metastásico HR+, HER2.

IBRANCE también se encuentra aprobado por la FDA de los Estados Unidos y por la EMEA.

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