Actualmente el lago de Atitlán atraviesa un rápido proceso de degradación, resultado de la continua descarga de aguas residuales generadas por los más de 330,000 habitantes de su cuenca, convirtiéndolo en una amenaza directa a la salud de los habitantes, así como la estabilidad económica y social de la región.

La Asociación de Amigos del Lago de Atitlán y la Autoridad para el Manejo Sustentable de la Cuenca del Lago de Atitlán y su Entorno –AMSCLAE- realizaron un estudio que evidenció que la cuenca del lago es endorreica; es decir, sin una salida evidente, y sus aguas tienen un tiempo de residencia aproximado de 80 a 120 años.

Con el propósito de salvar el lago, diseñaron el proyecto “Ni una gota de agua sucia más al Lago de Atitlán”, condicionado principalmente al crecimiento demográfico y a los caudales de aguas residuales relacionados con este crecimiento, eliminando por completo el ingreso de las aguas residuales generadas en los poblados principales de la cuenca antes del año 2020.

Según la asociación, el objetivo puede lograrse mediante el diseño, planificación, construcción y operación de un sistema integral que canalice las aguas negras generadas por los poblados circundantes al Lago de Atitlán, las conduzca fuera de la cuenca, las trate y aproveche para la generación de energía (hidroeléctrica y metano) y la venta de bonos de carbono y riego.

Para los expertos, es imperativo que el manejo de aguas residuales dentro de la cuenca se enfoque en la eliminación de la entrada de nutrientes y patógenos al lago. Esto puede ser alcanzado únicamente a través de dos alternativas: El uso de plantas de tratamiento de aguas residuales sofisticadas (lodos activados) con procesos de tratamiento terciario para la eliminación de nitrógeno y fósforo en la descarga al lago. Exportar las aguas residuales fuera de la cuenca con su tratamiento posterior y reutilizar en la agricultura.

Lo primordial es eliminar por completo el ingreso de las aguas residuales para la preservación del lago y la salud de los habitantes de su cuenca, por lo que el proyecto debe ser una intervención integral en la que todos sus componentes son importantes.

La implementación del proyecto tiene una inversión total aproximada es de $87,911,627, monto que se estima cubrir con la generación hidroeléctrica, la cual cubrirá los costos energéticos y operativos del proyecto, tales como estaciones de bombeo, tratamiento fuera de la cuenca, mantenimiento, entre otros.

Ni una gota de agua sucia más al Lago de Atitlán está diseñado y planificado para una vida útil de 25 años promedio.